¿Por qué es importante vacunarse regularmente como adulto?

Muchas personas piensan que las vacunas son solo para los niños, pero lo cierto es que los adultos también necesitan vacunarse periódicamente para prevenir enfermedades graves, evitar hospitalizaciones y cuidar la salud de la comunidad. ¿Sabes qué vacunas debes recibir como adulto? ¿Conoces los beneficios de estar al día con tu esquema de vacunación? ¿Tienes dudas o miedos sobre las vacunas? 

 

En este blog, te contaremos todo lo que necesitas saber sobre la vacunación en adultos: por qué es importante, qué vacunas debes recibir y qué mitos circulan sobre las vacunas. Sigue leyendo y descubre cómo protegerte a ti mismo y a los demás con una simple inyección.

 

¿Por qué vacunarse como adulto?

La vacunación en la edad adulta es esencial para prevenir consecuencias graves por cuenta de enfermedades que se pueden prevenir, como la gripe, la neumonía, el tétanos, la difteria, la hepatitis B y la meningitis.

 

La vacunación también nos ayuda a prevenir complicaciones que pueden ser muy serias, sobre todo en los adultos mayores y en los que tienen enfermedades crónicas. Las personas con enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades del corazón y los pulmones, y el VIH/SIDA tienen más riesgo de sufrir consecuencias graves de las enfermedades que se pueden prevenir si no están vacunadas.

 

Además, al vacunarnos también protegemos a la comunidad en general, especialmente a los que no se pueden vacunar, como los bebés y las personas con el sistema inmunológico debilitado. Al mantener nuestro esquema de vacunación al día, podemos contribuir a evitar la transmisión de enfermedades y proteger a los más vulnerables.

 

Vacunas recomendadas para adultos 

Hay varias vacunas que se recomiendan específicamente para los adultos, según su edad, su historial de vacunación y sus condiciones de salud. Algunas de las vacunas que se recomiendan son:

 

  • Vacuna contra la gripe: se recomienda cada año para todas las personas mayores de 6 meses. 
  • Vacuna contra el tétanos y la difteria (Td): se recomienda un refuerzo cada 10 años. 
  • Vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH): se recomienda para los adultos menores de 26 años que no hayan completado la serie de vacunas cuando eran adolescentes. 
  • Vacuna contra la hepatitis B: se recomienda para las personas con alto riesgo de contagio, como los trabajadores de la salud, las personas con enfermedad hepática crónica y los que tienen relaciones sexuales sin protección con una persona infectada. 
  • Vacuna contra la neumonía: se recomienda para los adultos mayores de 65 años y para los que tienen ciertas enfermedades crónicas. 
  • Vacuna contra la meningitis: se recomienda para los adultos con alto riesgo de contagio, como los que tienen el sistema inmunológico debilitado.
  • Vacuna contra el COVID-19: se recomienda para todas las personas mayores de 12 años para prevenir la enfermedad por COVID-19, o bien que te enfermes gravemente o mueras debido a esta enfermedad.
  • Vacuna contra el herpes zóster: se recomienda para los adultos mayores de 50 años para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones.
  • Vacuna contra el sarampión y la rubéola: se recomienda para los adultos de 18 a 24 años que no hayan recibido la vacuna cuando eran niños, especialmente en mujeres en edad reproductiva.

 

Es importante consultar con un profesional de la salud para saber qué vacunas son adecuadas para cada persona, teniendo en cuenta su historial de vacunación y sus factores de riesgo personales.

 

Beneficios de vacunarse regularmente como adulto

Vacunarse regularmente como adulto tiene varios beneficios importantes, entre ellos:

 

  • Protección contra enfermedades graves: las vacunas ayudan a prevenir enfermedades como la COVID-19, la gripe, la neumonía, el tétanos y la hepatitis B. Estas enfermedades pueden causar complicaciones que pueden requerir hospitalización o incluso causar la muerte.

 

  • Protección de personas vulnerables: algunas personas no pueden vacunarse o tienen una respuesta inmunitaria débil a las vacunas, como los bebés, los adultos mayores y las personas con ciertas enfermedades crónicas. Estas personas son más propensas a enfermarse gravemente por las enfermedades infecciosas. Al vacunarse, los adultos también ayudan a proteger a estas personas vulnerables al reducir el riesgo de contagiarles las enfermedades.

 

  • Prevención de brotes: las vacunas ayudan a prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas en la comunidad, lo que puede evitar brotes y pandemias. Cuando una gran parte de la población está vacunada, se crea una protección colectiva que dificulta que las enfermedades se propaguen.

 

  • Ahorro de costos: las enfermedades infecciosas pueden ser costosas de tratar y pueden afectar la calidad de vida de las personas. Al prevenir estas enfermedades mediante la vacunación, los adultos pueden ahorrar dinero en gastos médicos y evitar perder tiempo de trabajo o estudio.

 

Recuerda que la vacunación no solo beneficia a los individuos, sino también a la sociedad en general. Al vacunarse regularmente, los adultos pueden contribuir a prevenir las enfermedades infecciosas y proteger a las personas más vulnerables.

 

Desmitificando los mitos comunes sobre las vacunas

Existen muchos mitos y malentendidos sobre las vacunas que han generado desconfianza y rechazo a la vacunación. A continuación, se presentan algunos de los mitos más frecuentes y se ofrecen hechos y datos para refutarlos:

 

Mito: Las vacunas causan autismo.

Realidad: No hay ninguna evidencia científica que apoye esta afirmación. Un estudio que en su momento sugirió una relación entre la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) y el autismo fue desmentido y retirado por la revista médica que lo publicó debido a errores en el diseño del estudio y conflictos de interés por parte del autor.

 

Mito: Las vacunas pueden debilitar el sistema inmunológico.

Realidad: Las vacunas actúan al estimular el sistema inmunológico para que produzca una respuesta inmunitaria contra una enfermedad específica, lo que refuerza en lugar de debilitar el sistema inmunológico.

 

Mito: Las enfermedades infecciosas son cosa del pasado y ya no son un problema.

Realidad: Aunque muchas enfermedades infecciosas son menos frecuentes hoy en día gracias a la vacunación, siguen siendo un riesgo para la salud pública y pueden resurgir si la vacunación disminuye.

 

Mito: La vacunación es solo para niños.

Realidad: La vacunación es importante para todas las edades, incluidos los adultos. De hecho, algunos adultos pueden necesitar dosis de refuerzo de vacunas para mantener la protección contra enfermedades infecciosas.

 

Mito: Las vacunas pueden causar efectos secundarios graves.

Realidad: Los efectos secundarios de las vacunas son generalmente leves y pasajeros, como dolor en el lugar de la inyección o fiebre baja. Los efectos secundarios graves son muy poco frecuentes y los beneficios de la vacunación superan ampliamente los riesgos posibles.

 

Es importante que, como adulto, te informes sobre los hechos y rompas la cadena de desinformación sobre las vacunas para que tú y los tuyos tomen decisiones informadas sobre su salud y la de su comunidad.

 

En conclusión, vacunarse regularmente es esencial para mantener una buena salud y prevenir enfermedades. Además, al vacunarnos, también estamos protegiendo a nuestras comunidades. Por eso, te invitamos a subirte la manga por Gwinnett y vacunarte si aún no lo has hecho.

 

Consulta con tu médico y asegúrate de que estás al día en tus vacunas para disfrutar de una vida saludable. ¡Juntos podemos mantener a Gwinnett sano y seguro!

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